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El yoga y la ansiedad

Actualizado: 14 may 2021

¿Sabes cómo puede el yoga ayudar a reducir la ansiedad? Hoy quiero compartir contigo la respuesta que he dado a las personas que me han hecho esta consulta.


Normalmente, la ansiedad se ocasiona cuando la mente se ocupa de situaciones futuras, prediciendo la forma en la que resultarán a partir de experiencias pasadas (propias o de otros), muchas veces negativas.


Esta es una buena descripción de lo que es vivir fuera del momento presente, experimentando un futuro que no ha llegado, a partir de la réplica de experiencias del pasado, que ya no existen.


La ansiedad se genera por desconexión del momento presente, que es lo único que realmente existe y en donde están disponibles infinitas posibilidades de crear transformaciones profundas para que el futuro deje de repetir sistemáticamente el pasado.


El yoga es unión, con tu ser interior y con el momento presente, ofreciendo, entre otros, los siguientes efectos para reducir la ansiedad:


  • Experimentar consciencia de lo que ocurre en el interior. Si reconoces cómo te sientes y lo que piensas, puedes definir si estos pensamientos y sentimientos aportan a la forma en la que deseas vivir y en consecuencia, a identificar lo que necesitas cambiar.

  • Reducir los efectos del estrés, disminuyendo la frecuencia cardíaca, la presión arterial, ayudando a oxigenar el cuerpo apropiadamente y mejorando el funcionamiento de los sistemas digestivo e inmunitario.

  • Desarrollar fortaleza mental y emocional para afrontar las situaciones desafiantes que se presentan en la vida con mayor ecuanimidad, calma y aceptación, porque reconoces que se presentan para ayudarte a crecer y a expresar tu maravilloso potencial.


¿Qué prácticas ayudan a obtener estos beneficios?


A continuación listo las principales del yoga, además de otras que, personalmente, me han resultado provechosas:

  • Respirar conscientemente, de manera lenta y profunda, observando atentamente las sensaciones de cada respiración desde el inicio de la inhalación hasta el final de la exhalación (ejercicios de Pranayama).

  • Meditar, es decir, enfocarte en el momento presente y en observar tu ser interior. Te asombrarás de lo que descubres sobre ti y de encontrar la paz y fortaleza que necesitas.

  • Practicar posturas o asanas adecuadas para tu estado físico del momento, sin forzar nada. Recuerda que la mejor postura es aquella en la que sientes una exigencia moderada y que en la que encuentras comodidad a través de la atención en la respiración.

Recomiendo las posturas que:

  • Oxigenan el cerebro (invertidas, en las cuales la cabeza está por debajo del nivel del corazón), como la del niño, el delfín o el perro mirando hacia abajo.

  • Abren el pecho y masajean el corazón (abriéndolo a emociones inspiradoras), como la cobra, la esfinge y el puente.


  • Evitar ver noticieros, ya que transmiten los miedos y el pesimismo colectivo.

  • Reconocer las creencias inconscientes que te generan inseguridad y pesimismo ("no puedo", "no lo merezco", "no tengo lo que se necesita", "todo siempre me sale mal"). ¿Te son útiles para la visión que tienes de tu vida?

Estos son pensamientos que puedes cambiar, verbalizando y/o escribiendo lo que deseas que se manifieste en tu vida. La repetición de estos decretos genera nuevas creencias, cambia la química de tu cuerpo y emite una energía diferente a las personas y situaciones que te rodean, transformando tu vida.




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